¡YO SÍ!
Es una auténtica gozada poder disfrutar unos días de vacaciones en mi pueblo, Montoro.
Un clima estupendo, tranquilidad, piscina, campo, paseo por aquí y por allá, tapitas en los bares de la Virgen de Gracia, en "la primera", cenas en el estupendo hotel, "chapuzón" en la piscina municipal, ... ¡qué más se puede pedir!.
Se acabó lo bueno y vuelta a la normalidad, ¡eso sí! con el arsenal de magdalenas de la calle Marín, patatas fritas de Bartolo, flamenquines caseros y aceite de oliva de mi tierra, sólo tendré que cerrar los ojos para delitarme y con muy poco esfuerzo recordar estos once estupendos días.
Quiero resaltar que no hace tanta calor como las malas lenguas dicen por ahí, que se está como siempre, divinamente.
Me han gustado los paneles informativos, la remodelación de la Virgen de Gracia, la piscina cubierta, las luces que han puesto en la curva de "los mazapanes", lo bien que se ha quedado toda la zona de los Juzgados, el teatro, y el hotel, la iluminación de la carretera de acceso al Campo Santo, y lo que más ... ¡el hotel!
¡Menudo hotel señores! ¡qué vistas! ¡qué cocina! ...
(Por cierto pregunté cuantas personas de las que estan ahí trabajando son de fuera y si no recuerdo mal me informaron que tres, así que excepto el gerente, el metre y la persona que está en recepción por las noches, todos los demás son de Montoro).
También he visto "giris" por Montoro, y gente de fuera hospedados en el hotel, me alegra muchísmo que otras personas quieran conocer mi pueblo y por supuesto espero y deseo que les haya gustado.
Y por señalar algún aspecto menos positivo, como siempre es el aparcamiento. En algunos sitios se va controlando algo más con los pivotes pero en otros ...
Un saludo a todos. bueno a todos no, esta vez vamos a quitar al que no me abrió la puerta cuando me acerqué a saludarle, al que me vió por la calle y se hizo el "loco", al que me ha estado rallando el coche todos los días que he estado allí, (supongo que algo molesto por ocupar un lugar que no "me corresponde") y a los cuatro que quieren dar una imagen de mi pueblo irreal, de inseguridad, o esperpéntica.