no me piseis los callos
Le respondo aquí, porque no he podido entrar en su página Desde luego que no serán mileuristas.
De todas formas, para entender a la clase política, hay que aprenderse de memoria una cita que me salió resolviendo un Damerograma:
"Si es totalmente cierto, que la riqueza siempre conlleva
en ella misma el poder, no lo es menos, que el poder, por uno u otro camino, siempre lleva a la riqueza".
¿Para pensárselo verdad?
1. la cobardía y la estupidez no están reñidas con la astucia. Hay imbéciles analfabetos con disposición natural a medrar y a sobrevivir, para quienes esta torpe y acomplejada España es el paraíso. Y así, tras la añada de políticos admirables que tanta esperanza nos dieron, ha tomado el relevo esta generación de trileros profesionales que no vivieron el franquismo, la clandestinidad ni la Transición, mediocres funcionarios de partido que tampoco han trabajado en su vida, ni tienen intención de hacerlo. Gente sin el menor vínculo con el mundo real que hay más allá de las siglas que los cobijan, autistas profesionales que sólo frecuentan a compadres y cómplices, nutriéndose de ellos y entre ellos. Salvo algunas escasas y dignísimas excepciones, la democracia española está infestada de una gentuza que en otros países o circunstancias jamás habría puesto sus sucias manos en el manejo de presupuestos o en la redacción de un estatuto. Pero ahí están ellos: oportunistas aupados por el negocio del pelotazo autonómico, poceros de la política. Los nuevos amos de España.
2. ¡Que gran honor para mí D. Arturo, que una pluma como la suya, comente un pensamiento, que ni tansiquiera es mío!
Tiene Vd. mucha razón en lo que dice, pero cada uno tien lo que se merece.
En nuesta mano está el deshacernos de esa clase pólitica, del color que sea, que tan sólo piensa en medrar, con el beneplácito de sus votantes.
En un país, en el que la respuesta política más usual, es la de: "Tú lo hiciste antes que yo, y más aún", y en el que se vota visceralmente o por revanchismo, no podemos aspirar a otra cosa.
Soy pesimista, lo reconozco, pero como mi idealismo anarquista y mi visceralismo ( no sé si me he inventado un palabro al estilo de miembras ) monárquico, son utópicos, me como la España que me ha tocado y pienso que pueden llegar tiempos mejores, aunque es bien seguro que yo no los veré.
Nos hacen falta otros doscientos años de democracia y una gran dosis de Desmemoria Histórica, para que esto funcione como tiene que funcionar. A lo mejor empiezaan a aparecer personas inteligentes y que dirijan a nuestros tataranietos, sin pensar sólo en ellos mismos, y digo inteligentes, recordando una cita suya:" Cuánto más peligro tiene un imbecil, que un malvado"
Que Pachamama me escuche.
3. A los españoles nos destrozaron la vida reyes, aristócratas, curas y generales. Bajo su dominio discurrimos dando bandazos, de miseria en miseria y de navajazo en navajazo, a causa de la incultura y la brutalidad que impusieron unos y otros. Para ellos sólo fuimos carne de cañón, rebaño listo para el matadero o el paredón según las necesidades de cada momento. Situación a la que en absoluto fuimos ajenos, pues aquí nunca hubo inocentes. Nuestros reyes, nuestros curas y nuestros generales eran de la misma madre que nos parió. Españoles, a fin de cuentas, con corona, sotana o espada. Y todos, incluso los peores, murieron en la cama. Cada pueblo merece la historia y los gobernantes que tiene. Ciertas cosas no han cambiado
Seguimos siendo tan fieles a lo que somos, que a falta de reyes que nos desgobiernen, de curas que nos quemen o rijan nuestra vida, de generales que prohíban libros y nos fusilen al amanecer, hemos sabido dotarnos de una nueva casta que, acomodándola al tiempo en que vivimos, mantiene viva la vieja costumbre de chuparnos la sangre.Nos muerden los mismos perros infames, aunque con distintos nombres y collares
4. ¡Ya D. Arturo!
Y dígame Vd. ¿Qué podemos hacer?
Estamos acostumbrados a una serie de gobiernos, que han trabajado en favor de las minorías y en contra de las mayorías, que al fín y a la postre, son las que, con sus votos, les han encumbrado. Somos un país, como en el Decamerón, de cornudos, apaleados y contentos.
Un día, antes de las elecciones municipales, se me ocurrrió hablando con los amigos, crear un grupo electoral constituido por personas, que por jubilación u otras causas, no dependieran de los sueldos municipales para vivir y trabajaran gratis,destinando sus emolumentos al pago de asesores cualificados. En cuanto se escuchó la palabra GRATIS, se produjo una desbandada, que me recordó las que hacíamos 3000 estudiantes delante de cuatro grises hace años.
Aquí nadie hace nada por nada, y se prefiere mantener unos gobiernos, que si nos mandan, es porque les obedecemos.
Le preguntaba al comienzo: ¿Y qué podemos hacer?.
Yo, sinceramente, no tengo la respuesta, porque he dejado de creer en la buena voluntad de las personas.
Atentamente.